Tras el diagnóstico de cáncer, la correcta nutrición es un arma contra la enfermedad

El estado nutricional del paciente es un factor determinante en la evolución clínica del cáncer. Influye en la tolerancia a las terapias, el riesgo de complicaciones y el bienestar durante todo el proceso de la enfermedad. La evidencia científica señala que entre el 20% y el 70% de las personas con cáncer presenta algún grado de malnutrición, dependiendo del tipo de tumor, el estadío y los efectos secundarios del tratamiento. Cerca del 20% puede enfrentar malnutrición severa.

Esta condición puede manifestarse en pérdida de peso involuntaria, disminución de la masa muscular, debilidad, fatiga persistente y alteraciones metabólicas que afectan la capacidad del cuerpo para responder adecuadamente a las terapias. Estas condiciones se asocian con menor tolerancia a la quimioterapia y radioterapia, mayor riesgo de complicaciones clínicas y disminución de la respuesta terapéutica. Por ello, las guías de la ESPEN (European Society for Clinical Nutrition and Metabolism), que reúnen recomendaciones médicas basadas en evidencia científica para el manejo nutricional de los pacientes, recomiendan realizar una valoración nutricional temprana e iniciar soporte nutricional oportuno.

En este contexto, el cuidado nutricional puede marcar una diferencia significativa en la evolución clínica y en la calidad de vida de las personas que enfrentan el cáncer. Visibilizar su importancia es clave para promover un abordaje más completo y centrado en el paciente. 

La nutrición desde el diagnóstico

En cáncer de colon–recto, solo 1 de cada 3 pacientes recibe valoración por nutrición y el tiempo promedio para acceder a atención multidisciplinaria (nutrición–psicología) es de 58,9 días. En cáncer gástrico, apenas el 42,5% accede a valoración nutricional y solo el 20% de los pacientes posquirúrgicos recibe soporte nutricional.

“Esta enfermedad genera cambios metabólicos y físicos que pueden debilitar rápidamente al paciente y afectar su capacidad para responder a las terapias. La intervención nutricional debe iniciarse desde el diagnóstico y mantenerse durante todo el proceso como parte del manejo clínico. En este proceso, el papel de los nutricionistas oncológicos resulta clave: escuchar, orientar y acompañar al paciente, entendiendo que cada persona vive la enfermedad dentro de un contexto emocional, familiar y social que también impacta en su alimentación”, agrega la Dra. Marcela Navarro Castillo, nutricionista dietista experta en oncología del Instituto Nacional de Cancerología.

Debido a esto, es clave resaltar la importancia de integrar de manera oportuna la nutrición especializada dentro de la ruta de atención oncológica, a través de acciones como:

● Equipos multidisciplinarios desde el inicio del diagnóstico. 

● Valoración nutricional periódica.

● Intervenciones basadas en evidencia científica.

● Rutas centradas en la persona y su bienestar.

La nutrición especializada favorece la respuesta al tratamiento, la recuperación y el bienestar del paciente durante la enfermedad. Por ello, Danone NUTRICIA promueve la educación y la concientización sobre el papel del cuidado nutricional como parte del acompañamiento integral a las personas con cáncer.

 

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