La donación voluntaria de sangre sigue siendo un pilar fundamental en el mundo, contribuyendo a los sistemas de salud y siendo una acción que marca la diferencia para cientos de miles de personas cada año cuyas vidas dependen de ello.
Colombia tiene un panorama favorable para la región en cuanto a donaciones voluntarias, con casi el 94% para 2024. Sin embargo, la donación voluntaria frecuente sigue siendo baja, con un 27%, al menos hasta 2023. El Instituto Nacional de Salud ha estimado que necesitaríamos entre 1,07 y 1,29 millones de donaciones de sangre al año para satisfacer la demanda. Preliminarmente, en 2025 se recogieron unas 993.000 donaciones.
Aunque los datos muestran importantes avances culturales en el acto de donar, existe un desafío permanente. Dado que la sangre no puede fabricarse, su disponibilidad depende enteramente de la solidaridad y la frecuencia de los voluntarios. Normalmente, los pacientes que más necesitan estos componentes sanguíneos son niños menores de un año, mujeres en edad fértil y pacientes hospitalizados en unidades de cuidados intensivos, urgencias, medicina interna, cirugía general, hematología, pediatría, cirugía cardiotorácica y oncología.
“Cada donación de sangre puede beneficiar hasta tres pacientes y representa un acto fundamental de solidaridad con el sistema de salud. Para apoyar la disponibilidad continua de sangre segura, animamos a los ciudadanos a donar regularmente, idealmente al menos una vez al año. Más que un gesto esporádico, la donación debería convertirse en un hábito que ayude a garantizar que los hospitales y clínicas dispongan de los componentes sanguíneos que los pacientes necesitan cada día”, dice Guillermo Orjuela, director médico de la división de Medicina Transfusional de Abbott.
El reto de tener más donantes, especialmente jóvenes
Aunque Colombia tiene uno de los porcentajes más altos de donaciones voluntarias de la región, el miedo, la ansiedad y la falta de conocimiento siguen siendo barreras para muchas personas que podrían donar por primera vez o hacerlo de forma recurrente.
“Promover la donación de sangre entre los jóvenes es una prioridad, porque ahí es donde una primera experiencia positiva puede convertirse en un hábito. Necesitamos nuevas formas de pedagogía que reduzcan el miedo y hagan que la primera donación sea el inicio de una práctica de apoyo y sostenibilidad”, añadió el Dr. Orjuela.
En este contexto, Abbott y los Centros de Sangre de América (BCA) crearon una experiencia innovadora utilizando la realidad mixta para el momento de la donación: lentes ligeros que proyectan entornos digitales inmersivos mientras la persona permanece consciente del entorno real, lo que favorece una experiencia segura y relajante. En Colombia, esta experiencia se ha implementado en los últimos tres años. Esta iniciativa busca reducir el estrés, atraer nuevos donantes —especialmente jóvenes— y mejorar la intención de regresar.
“Cuando reducimos la ansiedad, la gente vuelve. En un estudio de 2024 con donantes en Estados Unidos, el 68,4% de quienes tenían ansiedad previa reportaron menos estrés con la realidad mixta y el 89,2% expresó intención de volver a donar. La innovación no sustituye la solidaridad; la potencia. Al hacer la donación más cómoda y predecible, fortalecemos una cultura que garantiza sangre segura y disponible para quienes la necesitan todos los días “, dice Guillermo Orjuela, refiriéndose a la importancia de la innovación para fortalecer la cultura de la donación.










